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El salto empresarial al mundo digital

El salto empresarial al mundo digital

Qué es un servicio gratuito y qué no lo es parece ser algo que todavía no hemos entendido del todo bien. Se suele decir que “no existe nada gratis” y que todo aporta a alguien un beneficio. Ahora bien, ¿dónde opera esto en el mundo de la empresa? ¿Es acaso una trampa utilizar los servicios gratuitos –como las RRSS o los blogs– para publicitarse? ¿Cómo puede extraer la empresa este beneficio para sí? Estas son las preguntas que las empresas que todavía no se han sumado al nuevo paradigma digital aun se hacen.

Todas las empresas, y decimos “todas” subrayándolo, que han apostado y han invertido en este nuevo formato han obtenido un beneficio claro y fundamental en el mundo digital: un mayor control sobre su marca, sus productos y sus servicios. Esto se debe principalmente a que han comprendido la importancia de la presencia en el mundo digital. Si antes los clientes compraban sus servicios a través del descubrimiento de su existencia gracias a otros clientes, el mundo digital se presenta como un escaparate donde pueden buscar sus productos y sus servicios de una forma dinámica.

El móvil o el ordenador de cada persona son hoy en día fundamentales para la vida cotidiana de cada uno de nosotros. Nos relacionamos y buscamos todo cuanto nos interesa a través de estos dispositivos y ellos son, ahora, el mejor lugar para que la empresa explote sus recursos. Es aquí donde las preguntas formuladas toman su importancia. Las empresas tienen a su alcance una herramienta que puede llegar a todos los usuarios a tiempo real donde pueden promocionar e informar de sus nuevos productos y servicios de una forma prácticamente gratuita. Es en la explotación de lo gratuito donde podemos encontrar un nuevo nicho de mercado que opere para captar clientes y conservar los ya captados a través de un uso práctico y funcional de estos espacios digitales.

Sin embargo, este “salto” produce, por norma general, vértigo. Si bien resulta gratuito acceder a estas herramientas, es el trabajo constante del nuevo contenido y de actualización diaria lo que resulta costoso –no en términos de costes, sino en términos de tiempo. El mundo digital es una herramienta fantástica, pero de nada sirve si no se toma esta herramienta con la seriedad que se merece. Estas herramientas obligan a ser constantes, a crear rutinas de trabajo diario, semanal o mensual, que no pueden ser alteradas ni modificadas. Obliga, además, a crear un contenido de calidad que se basa en la constante ojeada del panorama, de sus intereses y tendencias, con lo que conlleva una responsabilidad fundamental en términos de valores.

Ya existen profesionales dedicados a la creación de contenido y de análisis digital y su trabajo resulta decisivo en las empresas ya posicionadas. Esto es algo que las empresas que aun no han dado el salto todavía no comprenden y parece ser el mayor escollo al que se enfrentan. Piensan que, si bien las herramientas son gratuitas, la inversión que conlleva todo este nuevo mundo es demasiado alta para el poco beneficio que da lo gratuito. ¿Qué se nos escapa? ¿Por qué no ha cuajado la importancia de la transformación digital? Es bien sencillo: estas empresas que reniegan de la transformación digital no comprenden que los beneficios obtenidos de este nuevo escaparate no son a corto plazo –como ellos querrían–, sino que son a medio largo plazo. Lo que hace que la inversión sea vista como una inversión negativa. Ahora bien, ha quedado demostrado que la presencia en internet es una de las claves que ha de controlar toda empresa moderna, y ha quedado claro también que, quien no se sume a filas, tendrá repercusiones a corto medio y largo plazo en todos sus beneficios debido a su decisión de no apostar por el futuro.